La alucinosis
La alucinosis se parece a la alucinación y la pseudoalucinación en que en estos tres casos la experiencia no está producida directamente por algo que exista realmente y que tenga la apariencia que parece indicar esa “aparición”. Sin embargo, la alucinación se distingue de las otras dos en varios aspectos.
En primer lugar, la alucinosis se distingue de la alucinación en que la persona sabe que la experiencia no viene del exterior, no está producida por un fenómeno objetivo: es un producto que tan solo se manifiesta en su consciencia y que no puede ser percibido por los demás.
En segundo lugar, la alucinosis se distingue de la pseudoalucinación en que no hay anosognosia. Hay una consciencia real de que lo que ocurre no es normal y que se trata de un síntoma lo suficientemente grave como para pedir ayuda.
Durante un episodio de alucinosis el paciente se encuentra atento y bien orientado, e incluso puede entrar y salir de este estado con completa lucidez, siendo capaz de narrar con todo detalle lo que está percibiendo en la alucinosis en ese preciso momento.