SÍNDROME DE KORSAKOFF
- Sara Bedoya Gómez
- 20 nov 2018
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El síndrome de Korsakoff, también conocido como psicosis de Korsakoff, es una enfermedad producida por un consumo excesivo de alcohol, lo que lleva al organismo a una deficiencia de vitamina B1 (tiamina), lo cual a su vez tiene importantes efectos en el cerebro alterando las funciones de la memoria. Además de esto, puede ir acompañado de episodios psicóticos que complican aún más el diagnóstico y el tratamiento de este problema.

Esta afección abarca los trastornos mentales que se manifiestan en la enfermedad de Wernicke y generalmente se presenta en quienes muestran un abuso de alcohol. Se ven afectados especialmente la memoria y el aprendizaje, pero involucra también otras funciones cognitivas.
Está ampliamente demostrado el efecto neurotóxico del alcohol y es el factor que más se asocia con esta enfermedad. El alcohol contiene etanol, un inhibidor de la vitamina B1, que provoca que no se produzca su absorción. Suceden otras alteraciones como con la reserva hepática de tiamina. La ingesta prolongada de alcohol también afecta a la neurotransmisión colinérgica en el prosencéfalo basal, lo que provoca falta de atención. Los alcohólicos, en numerosas ocasiones, van a sustituir la ingesta de alimentos por la ingesta de alcohol, con lo que el organismo estará desprovisto de nutrientes.
La sintomatología más común asociada al síndrome de Korsakoff es confusión, náuseas y vómitos, fatiga, debilidad, apatía o hipotensión e hipotermia inexplicables. Algunas personas pueden necesitar hospitalización a comienzos de la afección para ayudar a controlar los síntomas y puede requerirse la vigilancia y cuidado apropiado de la enfermedad si el paciente está: comatoso, letárgica o inconsciente.